Se me ocurre que hay personas que son como una burbuja: encerradas en sí mismas, viven cómodas adentro, no se conectan con el exterior y miran hacia afuera lo que pasa. De repente les llega el pinchazo de un extraño y, como son tan frágiles, se vuelven pedazos.
¿Será posible pensar que así también existen ciertas comunidades o regiones empecinadas a vivir dentro de sí mismas, temerosas de los cambios, y asustadas cuando perciben la presencia de un bello ramo de rosas rojas porque con ellas vienen también unas espinas letales?
viernes, 13 de septiembre de 2019
lunes, 9 de septiembre de 2019
el ejemplo lo es todo
Nunca es inapropiado traer una historia sobre la ética que pueda servir para ocuparse de ella. Proviene de un blog europeo que desconozco pero creo que vale la pena darla a conocer.
Un padre decidió
llevar a sus hijos al circo. Al llegar a la taquilla, pregunta:
--“Hola, ¿cuánto
cuesta la entrada?”
El vendedor
responde:
--“Treinta euros
para los adultos y veinte para los niños de 7 a 14 años. Los niños hasta 6 años
no pagan. ¿Cuántos años tienen?”
Y el padre
responde:
--“El menor tiene 3
años y el mayor 7 años”
Con una sonrisa maliciosa el chico de la taquilla dice:
--“Si usted hubiese
dicho que el mayor tiene 6 años, yo no me hubiese dado cuenta, y usted se
ahorraría veinte euros”.
Y el padre
responde:
--"Es verdad,
puede que usted no se hubiese dado cuenta, pero mis hijos sabrían que mentí
para obtener una ventaja y el recuerdo de esta tarde no sería el circo; en
realidad sería terrible para su aprendizaje e insertaría en sus mentes el error
de que hay que mentir y robar para tener la oportunidad que ya tenemos."
Y
finalizó diciendo: --"La verdad no
tiene precio. Hoy dejo de ahorrar veinte euros, que no me pertenecían por
derecho, pero he ganado mucho más: gano la gracia de que mis hijos sepan la
importancia de decir la verdad, pues yo soy su ejemplo en ese instante".
El
taquillero permaneció mudo: también él tendría una tarde especial para recordar.
El ejemplo enseña. El ejemplo lo es todo.
viernes, 6 de septiembre de 2019
no me arrepiento
Una de las ultimas confesiones de mi amigo Jorge Valencia Jaramillo se la dio al periodista Oscar Dominguez hace unos días. En ella reconoció: “No me arrepiento, NO, no me arrepiento de haber amado a
aquella mujer. Si,
no me arrepiento. Y, SI, lloro por esa mujer. Y es
claro, infinitamente claro, que seré el más melancólico de todos los muertos, de
todos los cementerios de este mundo”.
los aventureros del blog
jueves, 5 de septiembre de 2019
el dragón
Dado que no sabía de su existencia, de repente Carolina se
encontró en un pasadizo al famoso dragón con los labios leporinos. Lo miró de soslayo
y siguió su camino.
sábado, 31 de agosto de 2019
lo asertivo
Me ha llamado la atención esta cita de Luca
Prodan (si es un cantante nunca lo he escuchado) del grupo Sumo: “No sé lo que
quiero, pero lo quiero ya”. Es perentoria, proactiva, asertiva –-la más difícil
comunicación del momento. Vale la pena.
viernes, 30 de agosto de 2019
novelas eróticas
Recuerdo la famosa
novela de Almudena Grandes, que abrió un interesante camino en la literatura de
España en torno al despertar sexual con Las edades de
Lulú, y las aventuras fogosas del brasilero Vadinho,
el primer marido de Doña Flor, para decir que el erotismo es uno de los temas más repetidos de
la literatura mundial.
No importa la
madurez, como Humbert Humbert, el nobokoviano personaje masculino de Lolita, o la edad de
la protagonista de El intenso calor de la luna de
Gioconda Belli --una mujer madura que se encuentra casualmente con una nueva e inmensa
pasión--, muchas de estas novelas fueron censuradas por lo explícito de sus
escenas sexuales. En el caso precursor de El Amante de
Lady Chaterley de D. H. Lawrence (publicada en
Florencia en 1928 y en solo 1960 en Inglaterra), los rigores de la censura también
se han hecho sentir en muchísimos casos que exceden las líneas de este texto. Ni hablar de la tremenda producción de Henry Miller y su contraparte Anais Nin.
En 1928, el
francés George Bataille tuvo que publicar su Historia del
Ojo bajo seudónimo porque fue tildada como una
novela transgresora aun bajo el clima de los surrealistas. Claire Morgan fue el sobrenombre de Patricia
Highsmith para que su novela Carol,
fuese publicada en los EEUU en los años 50. Marguerite Duras, en El amante (novela
que fue llevada al cine con la colaboración de la autora) describe una relación
en la Indochina colonial entre una joven de 14 años (al parecer, ella misma) y
un rico heredero chino de 26, sin necesidad de ser muy explícita en las escenas
sexuales.
Todavía nos falta por conocer en el papel algunas nuevas historias como Las Cincuenta Sombras de Grey (donde el cine les cambia algunas descripciones), y otras recomendaciones como Las vírgenes
suicidas de Eugenides, El
lector de Schlink, y los relatos de Andre Dubus
bajo sugerente título Adulterio, para completar con ellos una buena reseña de este enorme capítulo de la literatura
contemporánea.
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