No hay duda que la ciencia ha derrotado muchas cosas, en especial cuando la razón y la cordura han asumido el merecido reinado que tiene acorraladas a la religión y a las creencias místicas --no tanto al grado de exterminarlas, sino abriendo con ellas un espacio de coexistencia. Mientras más gente adopte posturas escépticas, incluso agnósticas, el mundo espiritual podrá navegar en sus propias aguas. Sólo que ambos fenómenos encuentran hoy una barrera incontrovertible que el mundo actual nos ha venido entregado, la incertidumbre. Esta es una real amenaza que puede ahogar a muchos en el mundo y solo los cuerdos tienen el equipo mental para enfrentarla.
Carlos Castaneda decía desde Tuxcan que el miedo, la claridad, el poder y la vejez eran los verdaderos enemigos del hombre. En los momentos actuales el verdadero enemigo es el miedo a la incertidumbre porque los otros no ayudan a la existencia como lo hace la seguridad de afrontar lo inesperado y desafiar la fatalidad de la sorpresa.
Desde luego que para algunos este tipo de reflexiones carecen de importancia: ellos comen los huevos que salen del culo de una gallina y esa ocurrencia no les produce ni mucho menos un pensamiento divertido.
lunes, 6 de julio de 2020
miércoles, 3 de junio de 2020
el doble principio del poder
Existe lo que suele llamarse el principio doble del poder. Se explica muy fácil: cuanto mas poder se tenga, mayor es la capacidad para hacer el bien. De igual modo, existe una versión contraria: cuanto más poder se tenga, mayor es la capacidad para hacer el mal.
martes, 21 de abril de 2020
prólogo a los cuadernos de flynn
Lo que vamos a contar enseguida es una cadena de acontecimientos,
ocurridos en diversas épocas y en diferentes escenarios bajo el signo de una
fatalidad a la cual no le cabría la sospecha de determinista. El panorama de
una vida es tan desigual que unir sus fragmentos en un conjunto ligeramente
homogéneo es una tarea casi imposible; de allí surge el descrédito de las
biografías y, aun peor, de las autobiografías con las cuales un personaje
podría reivindicar algunos aspectos de su rica o menguada existencia.
Si subsiste la ficción como una posibilidad narrativa, ella es
también una contingencia entre una verdad inasible y una realidad asequible.
Tampoco alcanza a ser una postverdad porque la coherencia de los hechos tiende
a superar el énfasis de las emociones. Esa es la clase de indeterminación que
convoca a la imaginación como principal encubridora de unos sucesos que nunca
se conocerán hasta el fondo.
Dirán que estamos fabricando una coartada para seguir adelante con
estas historias sin la expectativa de que sean aceptadas. Habrá entonces mucho
ruido en torno a ellas: los amantes devotos, los dueños de algunos pormenores,
los intérpretes, los adoradores del sol, los músicos que lo evocan, los
testigos indirectos, los testimonios ex post
facto, los fabricantes de leyendas, los uruguayos, los franceses,
los argentinos, y una pléyade de apasionados que van a gritar desaforadamente
porque un hombre de una cultura distinta se atreva a pernoctar al lado de la
leyenda.
Por fortuna no se trata de asumir un riesgo al que debamos
gambetear sagazmente. Se trata, si es posible decirlo, de poner los ojos donde
tal vez otros no los hayan puesto, o por lo menos con descuido.
hablando de tangos
Con un amigo con el cual hablábamos de tangos se nos ocurrió descifrar algunas cosas. Por ejemplo, aludiendo a la curda, nos ratificamos en la idea de que el lunfardo es aún un lenguaje desconocido pero
exclusivo del cual se puede hablar bajo muchas circunstancias. Valga un
ejemplo: un desconocido ciudadano de las islas Canarias dio a conocer por
Yahoo, al través de una de esas páginas gringas que llaman de
preguntas&respuestas, el significado de una metáfora del tango Cambalache (1935) de Enrique Santos Discépolo que es toda
una novedad al entenderla. Dice un verso del dicho tango:
“Herida por un
sable sin remache, ves llorar la biblia junto a un calefón”.
“Sable sin remache” se llamaba un gancho
donde se colgaba el papel higiénico en los inodoros de Buenos Aires. Durante
mucha parte del siglo XIX se utilizaban las bacinillas, o tazas de noche, cuyos
contenidos solían arrojarse por las ventanas al grito de “agua va” dizque para
prevenir desatinos. Los baños comenzaron a instalarse mucho después en las
llamadas familias “bien”, aunque poco después se popularizó el asunto con mucha
velocidad.
Al
construirse los baños, de igual manera se diseñaron duchas para que la gente con medios pudiera
lavarse todo el cuerpo con cierta periodicidad, cosa que en verdad no ocurría
con mucha frecuencia. Por obvias razones, al pie de la ducha se instalaba un
calentador de agua denominado un “calefón”. Como el papel higiénico
todavía no estaba disponible, las familias debían utilizar papel de los
periódicos, u otros papeles más sedosos como el llamado “papel Biblia”
--habilitado en las Biblias suministradas por las sociedades protestantes que
las regalaban a sus posibles devotos, y a otros menos piadosos que vieron la
oportunidad de utilizarlas en los baños...y por supuesto se proveían de ellas en
suficiente cantidad.
Cuentan
los que saben que aquellos piadosos creyentes perforaban una tapa del libro y lo colgaban en un gancho de alambre (llamado “sable sin remache”) al lado del
calefón de tal modo que dichas Biblias en definitiva suministraban el papel
higiénico a innumerables familias porteñas y durante mucho tiempo de una época
en la que Santos Discépolo produjo ese tango de universal aceptación.
jueves, 26 de marzo de 2020
el excelsior y el café los cardenales
Con motivo de un correo de Orlando Ramirez Casas sobre un reconocimiento que le hicieron en un club de Medellín, se me ocurrieron algunos recuerdos de mi juventud bogotana que, en resumidas cuentas, aparecen en la respuesta de enseguida.
Orcasas, hay una asociación predecesora de SAMUEL, la
SOCODEMU, que fuera creada por el economista Jorge Child Vélez (London School
of Economics), a su turno tinieblo/marido/esposo de la pintora cartagenera
Cecilia Porras. Child, del alto chiribiquete bogotano, la fundó en compañía
(dicen) del orquideologo y cineasta Guillermo Angulo cuando ambos llegaron el
uno de Londres y el otro de Milán a una cafetería famosa de la calle 18 con
séptima en Bogotá llamada el Excelsior, donde se gestaron dos
publicaciones famosas: la revista Mito de Gaitán Duran y Valencia
Goelkel, y el semanario político La Calle, portavoz del naciente MRL de
Lopez Michelsen y Uribe Rueda. Carlos Lemos Simmonds recién exhibía su
credencial del PC que solo vimos unos pocos.
Evoco esta circunstancia de la Sociedad
Colombiana de Elogios Mutuos, SOCODEMU, para contar que allí no se otorgaba
ninguna membresía, ni daba gracias especiales a sus miembros, sino que bastaba
una buena aclamación en público para que el aludido recibiera una capa invisible
de armiño y una diadema. Fue así como, en ese mismo recinto, se consagraron
Indalecio Liévano Aguirre, Felipe Salazar Santos, Francisco Socarrás, Francisco
Norden, Virgilio Barco, Fernando Charry Lara, Ramiro de la Espriella, Eduardo
Cote Lamus, Alfonso López Caballero, Jorge y Alberto Zalamea, Marta Traba,
Hernan Vieco, y unos parvenu de la costa, Alejandro Obregon y Gabriel
Garcia Marquez, quienes habían sido invitados por un paisa pintoresco llamado
Fernando Botero.
Enfrente al Excélsior existía (para nosotros, los outsiders)
el café de un ansermeño que traía de esa región las coperas más hermosas y
exuberantes para deleite de los piernipeludos que estábamos empezando a
expulsar en Bogotá los acentos provincianos. Entre guaro y guaro, en Los
Cardenales habitaba otra pandilla de promarxistas y sartrianos como
Estanislao Zuleta, Armando Yepes, Marco Palacios, Ramiro Montoya, Delimiro
Moreno, Mario Arango Jaramillo, Mario Arrubla y otros que nos mostraron al
Pikety de entonces, Paul L. Baran, y nos desorganizaron el pensamiento
romántico a los grecocaldenses. Pongo como testigos de esta entidad a los chicos de
prensa a quienes copio este mensaje, testimonio de una época y de un lugar.
miércoles, 25 de marzo de 2020
el negro
Un
bellísimo cuento de Rosa Montero.
Estamos en el comedor estudiantil de una universidad alemana.
Una alumna rubia e inequívocamente germana adquiere su bandeja con el menú en
el mostrador del autoservicio y luego se sienta en una mesa. Entonces advierte
que ha olvidado los cubiertos y vuelve a levantarse para cogerlos. Al regresar,
descubre con estupor que un chico negro, probablemente subsahariano por su
aspecto, se ha sentado en su lugar y está comiendo de su bandeja. De entrada,
la muchacha se siente desconcertada y agredida; pero enseguida corrige su
pensamiento y supone que el africano no está acostumbrado al sentido de la
propiedad privada y de la intimidad del europeo, o incluso que quizá no
disponga de dinero suficiente para pagarse la comida, aun siendo ésta barata
para el elevado estándar de vida de nuestros ricos países. De modo que la chica
decide sentarse frente al tipo y sonreírle amistosamente. A lo cual el africano
contesta con otra blanca sonrisa. A continuación, la alemana comienza a comer
de la bandeja intentando aparentar la mayor normalidad y compartiéndola con
exquisita generosidad y cortesía con el chico negro. Y así, él se toma la
ensalada, ella apura la sopa, ambos pinchan paritariamente del mismo plato de
estofado hasta acabarlo y uno da cuenta del yogur y la otra de la pieza de
fruta. Todo ello trufado de múltiples sonrisas educadas, tímidas por parte del
muchacho, suavemente alentadoras y comprensivas por parte de ella. Acabado el
almuerzo, la alemana se levanta en busca de un café. Y entonces descubre, en la
mesa vecina detrás de ella, su propio abrigo colocado sobre el respaldo de una
silla y una bandeja de comida intacta. (Diario El País, 2005)
jueves, 12 de marzo de 2020
cuento sobre los ministerios
En desarrollo de una historia anterior, se nos ocurrió que en definitiva debíamos hacer el esfuerzo de ser creativos en mi gobierno. Fue así como propuse diseñar los Ministerios de colores y de este modo se dieron las funciones de los dos primeros:
--El Ministerio del
Blanco se ocupará de las ovejas, de la nieve, de las nubes albas, de las
gallinas blancas, del nácar, de los albinos y de los lecheros; del blanco de
China que se usa como pigmento en la paloma blanca de Picasso, de los inodoros y
los lavamanos; y cuando alguien sugirió la paloma de la paz le respondí que los más extremistas candidatizaban a los elefantes blancos sin darse cuenta que ellos dan mala reputación.
--El Ministerio del
Negro se ocupará de la noche, de Mandela y sus seguidores, de las ovejas azabaches, de Louis
Armstrong por supuesto, de las cajas negras, de las panteras de ese color, de la tinta
Waterman, de los agujeros cósmicos, de las viudas negras y en especial de la
franja inferior en la bandera de los angoleños que le hace el honor a todo un continente homónimo.
Cuando nos proponíamos oficializar los otros colores, mi esposa reclamó que no le tocaran el pink pues el rosado era parte de sus obligaciones y solo ella decidiría cómo debía operar. Entonces dejamos la tarea para otra ocasión en que los planetas nos fueran más propicios.
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