lunes, 6 de julio de 2020

los cuerdos

    No hay duda que la ciencia ha derrotado muchas cosas, en especial cuando la razón y la cordura han asumido el merecido reinado que tiene acorraladas a la religión y a las creencias místicas --no tanto al grado de exterminarlas, sino abriendo con ellas un espacio de coexistencia. Mientras más gente adopte posturas escépticas, incluso agnósticas, el mundo espiritual podrá navegar en sus propias aguas. Sólo que ambos fenómenos encuentran hoy una barrera incontrovertible que el mundo actual nos ha venido entregado, la incertidumbre. Esta es una real amenaza que puede ahogar a muchos en el mundo y solo los cuerdos tienen el equipo mental para enfrentarla. 
    Carlos Castaneda decía desde Tuxcan que el miedo, la claridad, el poder y la vejez eran los verdaderos enemigos del hombre. En los momentos actuales el verdadero enemigo es el miedo a la incertidumbre porque los otros no ayudan a la existencia como lo hace la seguridad de afrontar lo inesperado y desafiar la fatalidad de la sorpresa. 
   Desde luego que para algunos este tipo de reflexiones carecen de importancia: ellos comen los huevos que salen del culo de una gallina y esa ocurrencia no les produce ni mucho menos un pensamiento divertido. 

miércoles, 3 de junio de 2020

el doble principio del poder

Existe lo que suele llamarse el principio doble del poder. Se explica muy fácil: cuanto mas poder se tenga, mayor es la capacidad para hacer el bien. De igual modo, existe una versión contraria: cuanto más poder se tenga, mayor es la capacidad para hacer el mal. 

martes, 21 de abril de 2020

prólogo a los cuadernos de flynn


Lo que vamos a contar enseguida es una cadena de acontecimientos, ocurridos en diversas épocas y en diferentes escenarios bajo el signo de una fatalidad a la cual no le cabría la sospecha de determinista. El panorama de una vida es tan desigual que unir sus fragmentos en un conjunto ligeramente homogéneo es una tarea casi imposible; de allí surge el descrédito de las biografías y, aun peor, de las autobiografías con las cuales un personaje podría reivindicar algunos aspectos de su rica o menguada existencia.
Si subsiste la ficción como una posibilidad narrativa, ella es también una contingencia entre una verdad inasible y una realidad asequible. Tampoco alcanza a ser una postverdad porque la coherencia de los hechos tiende a superar el énfasis de las emociones. Esa es la clase de indeterminación que convoca a la imaginación como principal encubridora de unos sucesos que nunca se conocerán hasta el fondo.
Dirán que estamos fabricando una coartada para seguir adelante con estas historias sin la expectativa de que sean aceptadas. Habrá entonces mucho ruido en torno a ellas: los amantes devotos, los dueños de algunos pormenores, los intérpretes, los adoradores del sol, los músicos que lo evocan, los testigos indirectos, los testimonios ex post facto, los fabricantes de leyendas, los uruguayos, los franceses, los argentinos, y una pléyade de apasionados que van a gritar desaforadamente porque un hombre de una cultura distinta se atreva a pernoctar al lado de la leyenda.  
Por fortuna no se trata de asumir un riesgo al que debamos gambetear sagazmente. Se trata, si es posible decirlo, de poner los ojos donde tal vez otros no los hayan puesto, o por lo menos con descuido.


hablando de tangos


Con un amigo con el cual hablábamos de tangos se nos ocurrió descifrar algunas cosas. Por ejemplo, aludiendo a la curda, nos ratificamos en la idea de que el lunfardo es aún un lenguaje desconocido pero exclusivo del cual se puede hablar bajo muchas circunstancias. Valga un ejemplo: un desconocido ciudadano de las islas Canarias dio a conocer por Yahoo, al través de una de esas páginas gringas que llaman de preguntas&respuestas, el significado de una metáfora del tango Cambalache (1935) de Enrique Santos Discépolo que es toda una novedad al entenderla. Dice un verso del dicho tango: 
“Herida por un sable sin remache, ves llorar la biblia junto a un calefón”.
          “Sable sin remache” se llamaba un gancho donde se colgaba el papel higiénico en los inodoros de Buenos Aires. Durante mucha parte del siglo XIX se utilizaban las bacinillas, o tazas de noche, cuyos contenidos solían arrojarse por las ventanas al grito de “agua va” dizque para prevenir desatinos. Los baños comenzaron a instalarse mucho después en las llamadas familias “bien”, aunque poco después se popularizó el asunto con mucha velocidad.
Al construirse los baños, de igual manera se diseñaron duchas para que la gente con medios pudiera lavarse todo el cuerpo con cierta periodicidad, cosa que en verdad no ocurría con mucha frecuencia. Por obvias razones, al pie de la ducha se instalaba un calentador de agua denominado un “calefón”. Como el papel higiénico todavía no estaba disponible, las familias debían utilizar papel de los periódicos, u otros papeles más sedosos como el llamado “papel Biblia” --habilitado en las Biblias suministradas por las sociedades protestantes que las regalaban a sus posibles devotos, y a otros menos piadosos que vieron la oportunidad de utilizarlas en los baños...y por supuesto se proveían de ellas en suficiente cantidad.
Cuentan los que saben que aquellos piadosos creyentes perforaban una tapa del libro y lo colgaban en un gancho de alambre (llamado “sable sin remache”) al lado del calefón de tal modo que dichas Biblias en definitiva suministraban el papel higiénico a innumerables familias porteñas y durante mucho tiempo de una época en la que Santos Discépolo produjo ese tango de universal aceptación.


jueves, 26 de marzo de 2020

el excelsior y el café los cardenales

Con motivo de un correo de Orlando Ramirez Casas sobre un reconocimiento que le hicieron en un club de Medellín, se me ocurrieron algunos recuerdos de mi juventud bogotana que, en resumidas cuentas, aparecen en la respuesta de enseguida. 
   Orcasas, hay una asociación predecesora de SAMUEL, la SOCODEMU, que fuera creada por el economista Jorge Child Vélez (London School of Economics), a su turno tinieblo/marido/esposo de la pintora cartagenera Cecilia Porras. Child, del alto chiribiquete bogotano, la fundó en compañía (dicen) del orquideologo y cineasta Guillermo Angulo cuando ambos llegaron el uno de Londres y el otro de Milán a una cafetería famosa de la calle 18 con séptima en Bogotá llamada el Excelsior, donde se gestaron dos publicaciones famosas: la revista Mito de Gaitán Duran y Valencia Goelkel, y el semanario político La Calle, portavoz del naciente MRL de Lopez Michelsen y Uribe Rueda. Carlos Lemos Simmonds recién exhibía su credencial del  PC que solo vimos unos pocos.
   Evoco esta circunstancia de la Sociedad Colombiana de Elogios Mutuos, SOCODEMU, para contar que allí no se otorgaba ninguna membresía, ni daba gracias especiales a sus miembros, sino que bastaba una buena aclamación en público para que el aludido recibiera una capa invisible de armiño y una diadema. Fue así como, en ese mismo recinto, se consagraron Indalecio Liévano Aguirre, Felipe Salazar Santos, Francisco Socarrás, Francisco Norden, Virgilio Barco, Fernando Charry Lara, Ramiro de la Espriella, Eduardo Cote Lamus, Alfonso López Caballero, Jorge y Alberto Zalamea, Marta Traba, Hernan Vieco, y unos parvenu de la costa, Alejandro Obregon y Gabriel Garcia Marquez, quienes habían sido invitados por un paisa pintoresco llamado Fernando Botero.
  Enfrente al Excélsior existía (para nosotros, los outsiders) el café de un ansermeño que traía de esa región las coperas más hermosas y exuberantes para deleite de los piernipeludos que estábamos empezando a expulsar en Bogotá los acentos provincianos. Entre guaro y guaro, en Los Cardenales habitaba otra pandilla de promarxistas y sartrianos como Estanislao Zuleta, Armando Yepes, Marco Palacios, Ramiro Montoya, Delimiro Moreno, Mario Arango Jaramillo, Mario Arrubla y otros que nos mostraron al Pikety de entonces, Paul L. Baran, y nos desorganizaron el pensamiento romántico a los grecocaldenses. Pongo como testigos de esta entidad a los chicos de prensa a quienes copio este mensaje, testimonio de una época y de un lugar.  

miércoles, 25 de marzo de 2020

el negro


 Un bellísimo cuento de Rosa Montero.
 Estamos en el comedor estudiantil de una universidad alemana. Una alumna rubia e inequívocamente germana adquiere su bandeja con el menú en el mostrador del autoservicio y luego se sienta en una mesa. Entonces advierte que ha olvidado los cubiertos y vuelve a levantarse para cogerlos. Al regresar, descubre con estupor que un chico negro, probablemente subsahariano por su aspecto, se ha sentado en su lugar y está comiendo de su bandeja. De entrada, la muchacha se siente desconcertada y agredida; pero enseguida corrige su pensamiento y supone que el africano no está acostumbrado al sentido de la propiedad privada y de la intimidad del europeo, o incluso que quizá no disponga de dinero suficiente para pagarse la comida, aun siendo ésta barata para el elevado estándar de vida de nuestros ricos países. De modo que la chica decide sentarse frente al tipo y sonreírle amistosamente. A lo cual el africano contesta con otra blanca sonrisa. A continuación, la alemana comienza a comer de la bandeja intentando aparentar la mayor normalidad y compartiéndola con exquisita generosidad y cortesía con el chico negro. Y así, él se toma la ensalada, ella apura la sopa, ambos pinchan paritariamente del mismo plato de estofado hasta acabarlo y uno da cuenta del yogur y la otra de la pieza de fruta. Todo ello trufado de múltiples sonrisas educadas, tímidas por parte del muchacho, suavemente alentadoras y comprensivas por parte de ella. Acabado el almuerzo, la alemana se levanta en busca de un café. Y entonces descubre, en la mesa vecina detrás de ella, su propio abrigo colocado sobre el respaldo de una silla y una bandeja de comida intacta. (Diario El País, 2005)

jueves, 12 de marzo de 2020

cuento sobre los ministerios


   En desarrollo de una historia anterior, se nos ocurrió que en definitiva debíamos hacer el esfuerzo de ser creativos en mi gobierno. Fue así como propuse diseñar los Ministerios de colores y de este modo se dieron las funciones de los dos primeros:
   --El Ministerio del Blanco se ocupará de las ovejas, de la nieve, de las nubes albas, de las gallinas blancas, del nácar, de los albinos y de los lecheros; del blanco de China que se usa como pigmento en la paloma blanca de Picasso, de los inodoros y los lavamanos; y cuando alguien sugirió la paloma de la paz le respondí que los más extremistas candidatizaban a los elefantes blancos sin darse cuenta que ellos dan mala reputación. 
   --El Ministerio del Negro se ocupará de la noche, de Mandela y sus seguidores, de las ovejas azabaches, de Louis Armstrong por supuesto, de las cajas negras, de las panteras de ese color, de la tinta Waterman, de los agujeros cósmicos, de las viudas negras y en especial de la franja inferior en la bandera de los angoleños que le hace el honor a todo un continente homónimo.
   Cuando nos proponíamos oficializar los otros colores, mi esposa reclamó que no le tocaran el pink pues el rosado era parte de sus obligaciones y solo ella decidiría cómo debía operar. Entonces dejamos la tarea para otra ocasión en que los planetas nos fueran más propicios.