El obediente
Daniel, el ventrílocuo, hablaba a través de su muñeco llamado Plato. En cada función había siempre una disputa entre los dos (que a menudo el público padecía con angustia), querella que no se cancelaba sino en el camerino cuando Daniel arrojaba a Plato en una caja de sombreros dispuesta para ese trajín, y cerraba con estrépito la tapa. Amigo de la libre expresión, Plato no se resignaba a este tratamiento hasta que encontró la respuesta, es decir, la forma de abandonar el infame encerramiento: reconoció a Daniel, le obedecía en todo, no lo hacía quedar mal frente al auditorio y consintió resignado todas las burlas y atropellos que le urdía su dueño. Ese mismo día nació la sumisión, que se introdujo en el alma de los hombres para garantizar así la paz que los poderosos necesitan para su abundancia.lunes, 19 de febrero de 2024
lunes, 12 de febrero de 2024
Pensándolo bien, la polarización es un camino muy cómodo.
Estimular una actitud hacia la polarización es tan fácil como hablar de lo bueno o de lo malo de una situación. Estimular o dividir las cosas entre estos dos adjetivos no representa ningún esfuerzo y solo revela una posición facilista. Quienes lo hacen, o lo han hecho, han elegido un sendero gastado y con pocas consecuencias.
Lo verdaderamente difícil es lo contrario. Conversar, conciliar, encontrar formas de entendimiento, exige personas con mente abierta, no dogmáticas, siempre dispuestas a descubrir una vía de cooperación. Al hacerlo así, están abandonando una posición fácil: pero, a cambio, han decidido entrar en el territorio sagrado de la tolerancia.
El precio de la concordia es precisamente la tolerancia y el respeto a los demás. El precio de la polarización es la adversidad.
El facilista no piensa: al escudarse en su dicotomía (lo bueno, lo malo) solo sabe que oír, atender, argumentar, convencer es un proceso difícil que demanda tiempo y exige paciencia, cosas que no suelen estar al alcance de muchos colombianos.
lunes, 21 de agosto de 2023
LOS BINARIOS
Roger Ebert, el famoso crítico de cine recién fallecido, acuñó un vocablo para los intolerantes que no deja ninguna duda: los binarios. Para ellos solo existe el bien y el mal y no hay posibilidades de hallar un difuminado gris en su interpretación. Los binarios abundan en cada esquina y son ellos, por intolerantes, los que mueven las cifras del feminicidio a los mas altos lugares. Se podría añadir que son binarios morales y que su existencia va perdiendo su lugar ante la evidencia de quienes no lo somos.
martes, 15 de agosto de 2023
lunes, 24 de julio de 2023
Guillemo Bustamante, en el Eukoreo, publica unos cuentos cortos divertidos. Veamos este llamado Escape del argentino Fabian Vique::
"Hay un círculo dibujado con lápiz y dentro del circulo un punto. El punto se mueve incesantemente, buscando la salida y no la encuentra. Pasan los años. El circulo se desgasta, En un fragmento la línea desaparece por completo. El punto sale, corre hasta el límite de la hoja y salta".
martes, 27 de junio de 2023
LOS INVASORES Y YO
Cada vez que lo pienso deduzco que el egoísmo es un creciente mal universal. Lo que inquieta de este fenómeno es la inmutabilidad de su existencia, la capacidad que tiene el egoísmo para subsistir y reproducirse. Y esa es precisamente la pregunta esencial: ¿es la egolatría un escudo protector de mi yo, del mismo perfil que el arma elegida por Han para defender a la tierra de sus invasores extraterrestres?
Si el egoísmo es la defensa de mi individualidad entonces puede admitirse como una forma de protección de mi yo, como las púas de una planta carnívora. En la medida en que crecen las dificultades de la vida diaria y se encuentran respuestas tradicionales o precarias para bregar con los problemas, en ese momento podemos pensar si podemos arrojarlo de nosotros a pesar de que el personalismo está tan adherido o fusionado con nuestra piel.
No obstante, lo más difícil es transformar el egoísmo en colaboración. Cualquier síntoma de empatía con los demás, cualquier muestra de apertura —v.g., escuchar de verdad al otro, oírlo genuinamente— y ese es el momento en que los muros empiezan a flaquear y sentimos el miedo de que invadan mi yo. Solamente cuando expulsamos el temor de nuestro ser, convertimos el egoísmo en una verdadera arma de solidaridad. Solo que es un proceso de muy largo alcance.
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