sábado, 29 de mayo de 2021

Los efectos de retardar

 No ha comenzado a funcionar el infierno. Pese a las meticulosas observaciones del arquitecto y del ingeniero encargado de la construcción no se han podido adivinar las intenciones del propietario respecto al uso de unas calderas y de unos equipos radioactivos novedosos y al parecer muy apropiados. Dada esta incertidumbre, una multitud de obreros pasan largos periodos sin trabajo aunque se les remunera con puntualidad (por la fama del dueño, cualquier aventura sindical podría ser peligrosa). Sin embargo, después de varios siglos la ineficiencia empieza a manifestarse y, en opinión de los entendidos y de una buena parte de las redes sociales, es que semejante habitáculo nunca podrá funcionar por la falta de claros objetivos, por la procrastinación del patrono y --aunque sea menos evidente-- por el débil compromiso de los financistas. Por todas estas razones la vida en el mundo transcurre en paz (haciendo cada uno lo que le da la gana) y nadie se ocupa de alborotar la situación no sea que el mismo diablo se avive y le dé por concluir aquella odiosa mansión.

jueves, 20 de mayo de 2021

mirada de amor

    Es mi ojo, son mis parpados, es la trayectoria de mi mirada que atraviesa el espacio para llegar a tu pupila que me espera con amor. Al llegar, un inesperado habitante de tus ojos me cierra la entrada con las múltiples rejas que son tus pestañas artificiales. Allí se detiene mi amor pues mi mirada es solo un instrumento de un afecto que se niega al rechazo falso en el momento más significativo de su brillo.

la piedra enorme

 Paradojas de la vida: en 1989 cayó el comunismo cuando los alemanes rompieron el muro de Berlín. Hasta entonces el comunismo era una piedra enorme --tan enorme y sólida como la de El Peñol en Antioquia. A romperse esa piedra, salieron despedidos muchísimos fragmentos de roca que se dispersaron por todo el mundo en forma de socialismos de diferentes tipos (el noruego, el inglés laborista, el finlandés, el cubano, el vietnamita, el escandinavo y las variantes que se hacen en Francia o en EEUU con Sanders). No obstante, en la mente de mucha gente quedó viva la imagen de la enorme piedra y aluden a ella cuando se quieren quitar a un inconforme de encima. La piedra sirve de calificativo para que otros busquen desmantelar a los diferentes a ella.

miércoles, 24 de febrero de 2021

los comunistas

Mensaje a Gloria Arias, por su columna en El Espectador.

La suya es una reflexión seria e indicativa.   Desde hace más de cien años el mundo gira en torno a un vocablo: todo aquel que constituya una discrepancia para el llamado Establecimiento, es etiquetado de comunista. Miles de guerras por esa razón desde el siglo XIX. 

  La vida de los poderosos es así: incapaces de abordar la desigualdad, lo mejor es la etiqueta.  Para poder exterminar a los disidentes hay que bautizarlos judíos o socialistas (como en el célebre tribunal macartista) y así no es necesario probar que los miles de falsos positivos tomaban té con Lenin o con Stalin.  

  Y ahora vendrá la nueva oleada trumpista de que América (y Colombia, por supuesto) es grande pero sin comunistas. La etiqueta ya se acabó desde Berlin pero todavía sirve. Ya veremos. 
  Saludos, Jaime Lopera

domingo, 27 de diciembre de 2020

In memoriam Mario Arrubla

 Inés, algo se perdió en mí cuando Mario se fue. Hoy mi esposa me ha deleitado con un rissoto de la mejor calidad y este plato italiano me evocó de inmediato un dialogo de Estanislao con Mario que oí en el café Los Cardenales en torno a Gramsci, con el cual se me abrieron los oídos a la dialéctica y sus activismos inevitables. Empeñado en esta evocación me dio por recobrar a Sartre Cien Años, ese libro en el cual puso Mario sus mejores condiciones de polígrafo: eligió los autores, hizo y supervisó las traducciones y las ilustraciones, invitó a sus amigos más inteligentes y recopiló la bibliografía para completar ese enorme volumen sobre Sartre (más de 460 páginas) que es una joya para calificar a su editor como un sobresaliente intelectual sin apariencias. Solo con pensar en la gran cantidad de tiempo y energía que gastó Mario para diseñar y dar al público este libro (la exigencia consigo mismo y el respeto a sus colaboradores), me releva de verbalizar otras lecturas suyas en Estrategia que le sirvieron a mi mente adolescente para explicar la realidad de un país que yo estaba viviendo, como joven militante del MRL y como mensajero de Gabo en Prensa Latina  --según la foto que circula profusamente en unos libros. Creo poder decir, Inés, que este recuerdo no pasa de un par de evidencias, pero tiene el mérito de servir a mi propósito de ratificar la identidad que esa época me proporcionó la semicercanía con tu padre. 

sábado, 26 de diciembre de 2020

de la novela y su extensión

 Liz,

Sobre novela breve no es mucho más lo que se puede decir. Excepto que empieza a ponerse de moda, tal vez porque la prisa de los tiempos nos obliga a leer rápido en estos países y los cuentos también cumplen ese mismo propósito. Lo que asombra es ver en las playas de esta época a una señora con una novela de mil paginas, de esas que solo escribía Don Delillo, o una cortica como las novelas policíacas y de aventuras. Eso quiere decir que para gustos no hay disgustos.

Personalmente creo que ese debate, desde el punto de vista de los autores, ya se está gastando: lo que cuenta no es la extensión (breve, larga, larguísima) sino el contenido, el mensaje. Los ojos de un editor serán por supuesto diferentes: prefieren una novela entre 80 mil y 200 mil palabras que se vende, a muchos títulos de poesía que no se venden. En EEUU es peor: muchos escritores escriben con la mirada puesta en una película de su novela, porque así van a ganar un dineral.

Entonces ya el asunto es individual: uno como cuentista (y estoy viviendo en carne propia esa experiencia), construye un cuento de 200 a mil palabras con cierta facilidad, pero cuando se mete a las ligas mayores necesita un proceso de adecuación. Por ejemplo, empecé un relato con ánimo de enviarlo a un concurso de Novela Breve en España, pero cuando se venció la fecha del envío no estaba siquiera en la mitad. Algo hay que se me atraviesa: reviso el diseño, la bibliografía que estoy usando, repaso las líneas, rediseño los personajes y en este ajetreo se me va el tiempo. Parálisis por análisis, como dice mi aforismo.

Mi novela trata del viaje de los restos de Gardel cuando los argentinos pidieron expatriarlo desde Medellín en 1935. Hay un personaje real que sobrevivió al accidente y se perdió: yo lo redescubrí, le di una voz, una cara, una familia y un oficio para que contara lo que ocurrió antes y lo que pasó después. Gardel no es mi personaje sino el pretexto para ambientar unas situaciones políticas argentinas que precedieron el viaje y otros pormenores de luchas por el poder que ocurrieron aquí durante el gobierno de López Pumarejo. Ahí voy.  Entonces, mientras no termine este esfuerzo, veré aplazada la posibilidad de diseñar una novela sobre la Violencia en el Quindío que tiene pocos cultores.

En las novelas de Moravia hay personajes así, voy a repasar las que tengo. De modo que puedes ayudarme describiéndome un personaje italiano que lo pueda añadir a la figura del mejor amigo de Gardel, Alfredo Le Pera, administrador y compositor, que lo acompañó por muchas parte de su vida.


Libros en los camellos

En su libro de 1996,  A History of ReadingAlberto Manguel describió a un potentado persa del siglo X quien, según los informes, viajó con su colección de 117.000 libros cargados a lomos de "cuatrocientos camellos entrenados para caminar en orden alfabético". Esta es la mas ilustrativa demostración de la razón por la cual la cultura persa floreció  brillantemente en su época.