viernes, 6 de septiembre de 2019
no me arrepiento
Una de las ultimas confesiones de mi amigo Jorge Valencia Jaramillo se la dio al periodista Oscar Dominguez hace unos días. En ella reconoció: “No me arrepiento, NO, no me arrepiento de haber amado a
aquella mujer. Si,
no me arrepiento. Y, SI, lloro por esa mujer. Y es
claro, infinitamente claro, que seré el más melancólico de todos los muertos, de
todos los cementerios de este mundo”.
los aventureros del blog
jueves, 5 de septiembre de 2019
el dragón
Dado que no sabía de su existencia, de repente Carolina se
encontró en un pasadizo al famoso dragón con los labios leporinos. Lo miró de soslayo
y siguió su camino.
sábado, 31 de agosto de 2019
lo asertivo
Me ha llamado la atención esta cita de Luca
Prodan (si es un cantante nunca lo he escuchado) del grupo Sumo: “No sé lo que
quiero, pero lo quiero ya”. Es perentoria, proactiva, asertiva –-la más difícil
comunicación del momento. Vale la pena.
viernes, 30 de agosto de 2019
novelas eróticas
Recuerdo la famosa
novela de Almudena Grandes, que abrió un interesante camino en la literatura de
España en torno al despertar sexual con Las edades de
Lulú, y las aventuras fogosas del brasilero Vadinho,
el primer marido de Doña Flor, para decir que el erotismo es uno de los temas más repetidos de
la literatura mundial.
No importa la
madurez, como Humbert Humbert, el nobokoviano personaje masculino de Lolita, o la edad de
la protagonista de El intenso calor de la luna de
Gioconda Belli --una mujer madura que se encuentra casualmente con una nueva e inmensa
pasión--, muchas de estas novelas fueron censuradas por lo explícito de sus
escenas sexuales. En el caso precursor de El Amante de
Lady Chaterley de D. H. Lawrence (publicada en
Florencia en 1928 y en solo 1960 en Inglaterra), los rigores de la censura también
se han hecho sentir en muchísimos casos que exceden las líneas de este texto. Ni hablar de la tremenda producción de Henry Miller y su contraparte Anais Nin.
En 1928, el
francés George Bataille tuvo que publicar su Historia del
Ojo bajo seudónimo porque fue tildada como una
novela transgresora aun bajo el clima de los surrealistas. Claire Morgan fue el sobrenombre de Patricia
Highsmith para que su novela Carol,
fuese publicada en los EEUU en los años 50. Marguerite Duras, en El amante (novela
que fue llevada al cine con la colaboración de la autora) describe una relación
en la Indochina colonial entre una joven de 14 años (al parecer, ella misma) y
un rico heredero chino de 26, sin necesidad de ser muy explícita en las escenas
sexuales.
Todavía nos falta por conocer en el papel algunas nuevas historias como Las Cincuenta Sombras de Grey (donde el cine les cambia algunas descripciones), y otras recomendaciones como Las vírgenes
suicidas de Eugenides, El
lector de Schlink, y los relatos de Andre Dubus
bajo sugerente título Adulterio, para completar con ellos una buena reseña de este enorme capítulo de la literatura
contemporánea.miércoles, 28 de agosto de 2019
¿cambia el capitalismo?
Hace
unos años las organizaciones solían reunir a sus ejecutivos de primer y segundo
nivel con el objeto de repensar la empresa y decidir entre todos la clase de Visión
y Misión que ella debía tener en los siguientes años. Con el correr del tiempo era
fácil ver que muchas empresas no solo incumplían los preceptos de su Misión sino
que la violaban constantemente sin ningún escrúpulo. La revisión periódica o
anual de estas intenciones se fue dilatando precavidamente. El resultadismo les
resulta más fascinante.
Por trabajar en el campo de la consultoría organizacional,
este proceso nos ha interesado de alguna manera dado que hemos visto que esta
práctica de establecer Misiones casi que está olvidada.
Algo está cambiando. Un
mensaje de 200 líderes corporativos en los EEUU, el pasado 19 de agosto, señala
que los negocios como antes ya no son aceptables. Cuando una Mesa Redonda de
Negocios emitió una "Declaración sobre el Propósito de una
Corporación", terminaron argumentando que el objetivo principal de las
empresas ya no debería ser maximizar las ganancias para los accionistas: tan
importante como recompensar a los inversionistas o dueños es utilizar el poder
de las empresas para construir una sociedad mejor.
En tal sentido, los miembros de ese grupo de
empresarios se comprometieron “a construir comunidades locales, invirtiendo más
en los empleados, fomentando la diversidad y la inclusión, adoptando prácticas
sostenibles y una serie de otros objetivos que priorizarían los beneficios
sociales sobre la recompensa de los accionistas”.
Los ejecutivos que
dieron su firma a esta promesa incluyen a personas de Apple, de J.P. Morgan
Chase, de Amazon, de IBM y de GM. Ya hay investigaciones y escritos de Harvard
Business School que discuten tanto el concepto en teoría como ofrecer ejemplos en la práctica; en este mismo sentido, el programa electoral del demócrata Bernie Sanders ha puesto un punto muy alto en
esta campaña en los EEUU.
Todos habíamos aprendido aquello de Michael Porter y sus seguidores,
pero ellos mismos han dicho que un sistema político como el estadounidense está
manipulado porque limita la competencia y va en contra del interés público. Por
ejemplo, J. P. Morgan Chase está haciendo grandes inversiones en la
revitalización de Detroit, y Enel, la compañía de energía estatal de Italia, se
convirtió en una empresa líder de la energía renovable después de largos años
de aceptar ser usuario de los contaminadores de carbón de Europa.
Algo
está cambiando en el mundo y el capitalismo, por lo menos en su forma
tradicional, siente pasos de animal grande.
pesimistas y optimistas
A un amigo que se inicia en la política local decidí enviarle esta antigua historia cuyo significado él podrá deducirlo.
El comportamiento de sus dos hijos tenía extrañados a los padres: ante la misma situación, uno reaccionaba con gran pesimismo, y el otro con marcado optimismo.
El comportamiento de sus dos hijos tenía extrañados a los padres: ante la misma situación, uno reaccionaba con gran pesimismo, y el otro con marcado optimismo.
Consultaron a un psicólogo, y este sometió a los chicos a una
prueba. Encerró al pesimista en un cuarto con toda clase de juguetes y le dijo
que hiciera con ellos cuanto quisiera. Al optimista lo llevó a un cuarto lleno
de estiércol de caballo.
Cuando regresó algunas horas después, encontró al primero desolado frente a los
juguetes. Al preguntarle qué le pasaba recibió de inmediato esta respuesta:
"El columpio me golpea las piernas; las fichas del rompecabezas me dañan
las manos; ese acertijo me tiene con jaqueca; y aquel videojuego me toma mucho
tiempo".
Entonces
fue a ver al segundo chico, y lo encontró totalmente sucio, cubierto de
porquería hasta la cabeza. Cuando le preguntó por qué estaba así, el niño le
dijo: "Presiento que debajo de toda esta boñiga hay un pony, y lo estoy
buscando".
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