jueves, 12 de marzo de 2020

la bacinilla de batista

Una historia de Guillermo Angulo dedicada a Oscar Dominguez:
"Después de la revolución, me invitaron a Cuba a escribir el guión para una película sobre el secuestro de Juan Manuel Fangio. Como yo no conocía Cuba, decidí contar la historia con los ojos de un corredor italiano, o sea, como yo, un extranjero. Me estuve documentando, y una de las cosas que más me interesó fue ésta de la huida de Batista. Cuando ya el avión estaba listo para levantar vuelo, en la cabecera de la pista de Rancho Boyeros, Batista dijo: “Paren los motores. Se me olvidó algo importantísimo”. No valieron las advertencias de que los barbudos ya estaban llegando a La Habana. Él mando a un edecán a buscarle lo que se le había quedado en su residencia privada. Pasó un buen rato, y todos miraban nerviosos el reloj, mientras empezaban a oír explosiones y tiros de fusil. Finalmente apareció “el gallinazo del diluvio” con una bolsa negra, que contenía algo dentro que tintineaba. Se la entregó a Batista, quien, con una sonrisa, abrió la bolsa y sacó de ella dos preciosas y relucientes bacinillas de oro, mientras decía: “Yo sin ellas no puedo vivir. ¡Vámonos!”


viernes, 6 de marzo de 2020

soluciones burka


   El presidente Lopez Michelsen tiene más historias que Borges, unas muy ingeniosas y otras inventadas por sus amigos, o sus enemigos. Pero una característica de sus comunicaciones era su enorme capacidad de mirar el revés de los hechos, de distinguir al otro lado el pespunte rústico en los tapices que lucían más hermosos por delante. Allí atrás descubría aquellos asuntos por los cuales hacía pensar al país.
   Alguien recuerda que le llevó a López Michelsen un manuscrito sobre un libro en torno al derecho de amparo (que Lopez importó de la legislación mexicana) con el ánimo de que se lo comentara. Después que el presidente le dio una ojeada, el autor del libro le preguntó si valía la pena publicarlo o tirarlo a la basura. Lopez dizque le contestó: “No tengo tiempo para hacerle el prólogo, pero publíquelo: de tirarlo a la basura se ocuparan sus lectores”. Otros asumen que esta historia es de Chejov, el cuentista ruso.
   Hablando de respuestas ingeniosas, López también nos contó ésta solución de Kemal Atartuk, el padre de la Turquía moderna, que es toda un clásico: para que las mujeres dejaran de usar el burka tradicional en su país, inmediatamente llegó al poder emitió un decreto que decía: “Se prohíbe el uso del burka en todo el territorio nacional. Aquella mujer que lo lleve será calificada de prostituta”. Al otro día no había un burka en la calle.
   El jurista Jaime Castro nos contaba una vez que cerca de Moniquirá hubo hace años un paro en rechazo por una carretera que estaba por construirse para unir una población lejana y aislada con la vía central a Duitama. Los ganadores (que le tenían miedo a la civilización, a la televisión, a las putas y a las conservas) fueron los vecinos que habían creado el “Comité Cívico Pro-Contra la Carretera” quienes se atravesaron con éxito en este cambio por largo rato. Para los consultores gerenciales sobre la resistencia al cambio, este es uno de nuestros mejores ejemplos. Tales ingeniosidades también se pueden reunir bajo el nombre de “soluciones burka”.

libros rechazados

Mi amigo Oscar se duele, sin demasiado ruido y sin vergüenza, de un libro suyo que ha visto caminar inútilmente por varias editoriales. Entonces le cuento la historia de una obrita  que compré una vez en Génova, “Il Gran Rifiuto”, de Mario Baudino (Longanesi & C., Milano, 1991), sobre las muchísimas peripecias que pasaron Dostoievski, Mallarmé, Proust, Joyce, Hemingway, Calvino, Tolkien, Musil, Gore Vidal y otros para que les publicaran sus "necedades". En mi pésimo italiano, aprendido de la televisión y de los estibadores de Livorno, hubiese querido traducirlo en esa época como un desahogo a muchos que han pasado, y pasarán, por lo mismo.  

jueves, 5 de marzo de 2020

gabo y octavio paz

Leyendo algún escrito sobre la diferencia entre Octavio Paz y Gabriel Garcia Marquez reviví un argumento de mi vida: he leído casi todas las obras de los dos, y siempre encontré que la amistad de ellos era precaria aunque provenían (e iban) por caminos diferentes. Pero en el Laberinto a la Soledad de Paz encontré y aprendí muchas razones sociológicas de nuestra naturaleza americana, y luego en la narración El General en su Laberinto de Gabo hallé otras razones, más de idiosincrasia, para entender la respuesta política de los americanos. El uno desde el ensayo, el otro desde la novela, nos proveyeron de claves de interpretación de nuestra realidad, por encima de cualquier posición ideológica que mostraran ambos. Lo de GGM es estética, pura belleza; lo de Paz es reflexión que se hunde como un sable samurai en un objeto: ese es el argumento en el cual me pierdo cuando pienso lo difícil que es, al escribir, conjugar estos dos espléndidos esfuerzos. 

lunes, 10 de febrero de 2020

del paso y el idioma

Hace muchos años, cuando lo conocí en una Feria del Libro en Bogotá, gracias a la cercanía de mi amigo Antonio Montaña, le escuché esta historia a Fernando del Paso que deseo dejarla consignada antes de perderla. “Se cuenta en una fábula, de origen esópico, y que sin duda influyó en la Epístola de Santiago, que un hombre rico, para agasajar a un huésped distinguido, le pidió a su cocinero que le preparara los mejores manjares del mundo. Y así lo hizo el cocinero: preparó cinco diferentes platillos de lengua. Ante la indignación del amo, el cocinero arguyó que nada había mejor en el mundo, porque con la lengua se bendice y se ora, con la lengua se canta el amor y se alaba a Dios. Al día siguiente, les presentó a su amo y al huésped los peores platillos del mundo, que por supuesto también eran de lengua, porque con la lengua se maldice y se calumnia, con la lengua se hiere y se blasfema".

martes, 28 de enero de 2020

la pasión nos ciega

A propósito de una ecuánime reflexión de Orwell sobre la guerra civil española, Jose Woldenberg escribe en Nexos (enero 2020): "Quien haya presenciado un partido en algún estadio lo sabe. Los aficionados, pero sobre todo los fanáticos, jamás conceden que su propio equipo haya cometido una falta, mientras los adversarios, según ellos, una y otra vez deberían ser sancionados. La pasión los ciega. Sus deseos de triunfo impiden observar con un mínimo de objetividad lo que sucede en la cancha. Son meticulosos para denunciar las reales o supuestas infracciones del rival, pero se convierten en invidentes frente a los atropellos de los suyos".

domingo, 26 de enero de 2020

inmortal


   Cuando empezó a filosofar, Felipe cubrió todos los temas posibles desde la antigüedad hasta nuestros días. Al final su obsesión por el ser se redujo a conocer las causas de la inmortalidad. Visitó muchas universidades y bibliotecas, espigó en diversas escuelas, habló con mucha gente y su correo se llenó de mensajes. Un día, decepcionado por la falta de respuestas coherentes al alcance de su impaciencia, decidió que la principal revelación estaba en él mismo. Para confirmarla, esa misma tarde se ahorcó en la sala de su casa.